Cuidado de las huellas en perros y gatos: por qué no es estética, es salud dermatológica y bienestar

Las huellitas de perros y gatos son estructuras especializadas que protegen, amortiguan, dan tracción y participan en la termorregulación. Aprende cómo cuidarlas de forma preventiva con una rutina segura de limpieza, inspección e hidratación.

Contenido

Las huellas no son “solo piel dura”

Existe una idea muy común entre tutores: “a las patas no hay que ponerles nada porque deben ser duras para resistir”.
La realidad médica es más precisa: las almohadillas sí están diseñadas para resistir, pero eso no significa que sean invulnerables.

Las almohadillas plantares son piel altamente especializada. En perros, contienen una epidermis fuertemente queratinizada y una capa profunda de tejido adiposo que ayuda a absorber impactos, distribuir presión y proteger estructuras como huesos, tendones y articulaciones.

En perros y gatos, las patas también cumplen funciones sensoriales, de tracción, equilibrio y regulación de temperatura. Texas A&M Veterinary Medicine explica que las almohadillas ayudan en la tracción, la protección frente al terreno, la detección de vibraciones y la pérdida de calor a través de las patas.

Por eso, hablar de cuidado de patas no es hablar de “suavizar por moda”. Es hablar de mantener una barrera cutánea funcional, flexible y resistente.

¿Por qué se resecan o agrietan las almohadillas?

La piel de las huellas está expuesta todos los días a fricción, humedad, calor, superficies abrasivas, químicos ambientales, polvo, alérgenos y microorganismos. Aunque la capa externa es más gruesa que en otras zonas del cuerpo, sigue siendo piel: pierde agua, puede inflamarse, fisurarse o infectarse.

La barrera cutánea depende en gran parte del estrato córneo, la capa más externa de la piel. Esta capa limita la pérdida transepidérmica de agua, reduce la entrada de sustancias irritantes y protege frente a amenazas físicas, químicas y microbianas.

Cuando esa barrera se altera, la piel pierde flexibilidad. En las almohadillas esto puede verse como:

  • resequedad;
  • textura demasiado áspera;
  • grietas superficiales;
  • fisuras profundas;
  • sensibilidad al caminar;
  • lamido excesivo;
  • enrojecimiento entre los dedos;
  • mal olor;
  • engrosamiento anormal.

En dermatología veterinaria, la pérdida de agua a través de la piel, conocida como TEWL por sus siglas en inglés, se usa como indicador de alteración de la barrera cutánea. Estudios en perros con dermatitis atópica han encontrado mayor pérdida transepidérmica de agua y menor contenido de lípidos esenciales en la piel, lo que demuestra la relación entre barrera cutánea, hidratación y salud dermatológica. 

Una almohadilla sana debe ser resistente, no quebradiza

La resistencia no viene de tener una huella seca y agrietada.
Viene de tener una almohadilla: firme, flexible, hidratada en equilibrio, sin fisuras, sin dolor y sin inflamación.

Una almohadilla demasiado seca puede perder elasticidad. Cuando el perro corre, salta o camina sobre superficies duras, esa piel debe deformarse y volver a su forma sin romperse. Si está rígida, aumenta el riesgo de microfisuras.

Estas microfisuras pueden convertirse en puertas de entrada para irritantes, bacterias, levaduras o cuerpos extraños. En perros, la inflamación de la piel de las patas se conoce como pododermatitis, y puede afectar espacios interdigitales, almohadillas, pliegues ungueales y uñas. 

Los principales enemigos de las huellas

1. Superficies calientes

El asfalto, cemento, baldosas exteriores y superficies sintéticas pueden alcanzar temperaturas mucho más altas que el ambiente. El AKC advierte que superficies como asfalto o césped artificial pueden causar incomodidad, ampollas y quemaduras en las almohadillas, especialmente cuando no han tenido tiempo de enfriarse.

Señales de alerta por calor:

  • levanta las patas al caminar;
  • se rehúsa a avanzar;
  • lame intensamente las almohadillas;
  • cojera repentina;
  • enrojecimiento;
  • ampollas;
  • piel desprendida.

En estos casos recomendamos siempre atención veterinaria que te permita verificar el estado de sus huellas.

2. Fricción y terreno abrasivo

Piedra, pavimento rugoso, arena caliente, montaña, caminatas largas o cambios bruscos de superficie pueden generar erosión mecánica. Las lesiones en almohadillas pueden ir desde abrasiones superficiales hasta laceraciones, quemaduras o heridas profundas.

El problema no siempre aparece durante el paseo. Muchas veces el tutor nota el daño horas después, cuando el perro empieza a lamerse, caminar raro o evitar apoyar una pata.

3. Humedad acumulada entre los dedos

Los espacios interdigitales son zonas donde puede quedar humedad después de lluvia, baño, piscina, césped mojado o limpieza sin secado adecuado.

La humedad sostenida altera el microambiente de la piel. Esto favorece irritación, mal olor, lamido y proliferación secundaria de microorganismos. En perros, los forúnculos interdigitales son lesiones profundas de pioderma que se forman entre los dedos y pueden ser dolorosas; el Manual MSD/Merck señala que pueden requerir diagnóstico con citología, cultivo y tratamiento antimicrobiano tópico o sistémico según la severidad.

4. Alergias y lamido excesivo

Muchos perros con alergias ambientales no muestran solo estornudos o lagrimeo. En ellos, la piel suele ser el órgano más afectado. El lamido de patas, la mordida de dedos y el enrojecimiento interdigital pueden ser signos de enfermedad dermatológica de base.

El cuidado en casa ayuda a mantener higiene y barrera cutánea, pero si el lamido es frecuente, intenso o causa heridas, se necesita evaluación veterinaria.

5. Uñas largas

Las uñas largas modifican la forma en la que el perro o gato apoya. Esto altera la distribución del peso, cambia la biomecánica de la pisada y puede aumentar la presión sobre ciertas áreas de la almohadilla.

En perros activos, uñas largas también reducen tracción y pueden favorecer resbalones. En gatos, uñas demasiado largas pueden encarnarse, especialmente en animales senior o con menor actividad.

¿Y en gatos? También necesitan cuidado, pero con otro enfoque

Los gatos suelen ser más discretos para mostrar dolor. Un gato con molestia en las patas puede simplemente moverse menos, evitar saltar, esconderse o dejar de usar el rascador.

En gatos también existe pododermatitis. La pododermatitis plasmocitaria felina, conocida como “pillow foot”, es una enfermedad que causa inflamación y aumento de volumen de las almohadillas, y puede generar dolor o cojera.

Por eso, en gatos la rutina debe ser más minimalista:

  • inspección suave;
  • limpieza solo cuando sea necesario;
  • secado completo;
  • aplicación muy ligera de producto si hay resequedad;
  • revisión frecuente de uñas.

Rutina preventiva de cuidado de huellas con Purrs&Barks

Esta rutina no busca “ablandar” las almohadillas. Busca limpiar, proteger, mantener flexibilidad y reducir factores que alteran la barrera cutánea.

Paso 1: inspección visual y táctil

Después de paseos largos, lluvia, parque, montaña o superficies calientes, revisa:

  • almohadillas;
  • espacios entre dedos;
  • uñas;
  • pliegues alrededor de las uñas;
  • presencia de semillas, piedritas o residuos;
  • olor anormal;
  • zonas rojas o húmedas;
  • grietas.

La inspección temprana permite detectar pequeños cambios antes de que se conviertan en dolor, lamido persistente o lesión.

Paso 2: limpieza segura

Para retirar suciedad superficial, residuos ambientales o partículas acumuladas, se puede usar el Limpiador & Desinfectante Purrs&Barks con ácido hipocloroso.

El ácido hipocloroso es una molécula estudiada por su actividad antimicrobiana, antiinflamatoria e inmunomoduladora en dermatología. Revisiones recientes describen su utilidad en el cuidado de piel y heridas por su perfil antimicrobiano y su compatibilidad con tejidos cuando se formula adecuadamente.

En una rutina de cuidado de huellas, el objetivo del HOCl no es “tratar una infección”, sino apoyar la higiene diaria de una zona expuesta a suciedad, saliva, humedad y microorganismos ambientales.

Cómo usarlo:

  1. Aplicar sobre una gasa, pañito limpio o directamente sobre la zona.
  2. Limpiar almohadillas y entre los dedos.
  3. Retirar exceso de humedad.
  4. Secar muy bien, especialmente en espacios interdigitales.

El secado es clave. Limpiar y dejar húmedo puede ser contraproducente.

Paso 3: hidratación y protección con Bálsamo Restaurador

El Bálsamo Restaurador Purrs&Barks está formulado con ingredientes lipídicos como manteca de karité, manteca de cacao, aceite de coco, caléndula y vitamina E.

Desde el punto de vista dermatológico, los productos ricos en lípidos cumplen una función importante: ayudan a formar una película protectora, reducen la pérdida de agua y mejoran la sensación de flexibilidad de la piel. Estudios en perros han mostrado que los hidratantes pueden acelerar la recuperación de la barrera cutánea después de una alteración experimental.

En las almohadillas, esto tiene sentido preventivo: una piel flexible tolera mejor la fricción diaria que una piel seca, rígida o fisurada.

Cómo usarlo:

  • aplicar una capa delgada;
  • masajear hasta distribuir;
  • usar preferiblemente después del paseo o antes de dormir;
  • evitar exceso de producto para que no quede resbaloso;
  • no aplicar sobre heridas abiertas, secreción, sangrado, quemaduras o lesiones infectadas sin indicación veterinaria.

Frecuencia sugerida:

Situación Frecuencia recomendada Objetivo del uso
Patas sanas, sin resequedad visible 2 a 3 veces por semana Mantener la flexibilidad natural de las almohadillas y apoyar la función de barrera cutánea.
Perros que caminan frecuentemente sobre cemento, asfalto o superficies duras Día por medio o después de paseos exigentes Ayudar a reducir la resequedad asociada a fricción y exposición constante.
Almohadillas secas, ásperas o con pérdida de flexibilidad Uso diario durante 7 a 10 días; luego continuar con mantenimiento Apoyar la restauración cosmética de la piel seca y mejorar la sensación de elasticidad.
Después de caminatas largas, montaña, playa o terrenos abrasivos Después de limpiar y secar bien las patas Aportar una capa protectora y nutritiva después de exposición intensa.
Temporada de lluvia o humedad Aplicar solo después de limpiar y secar completamente Evitar acumulación de humedad y apoyar el cuidado de la piel expuesta.
Nariz o codos secos 1 vez al día o según necesidad Cuidar zonas expuestas a resequedad, roce o pérdida de suavidad.
Gatos Uso puntual, 1 a 2 veces por semana si hay resequedad visible Aportar hidratación localizada con una cantidad mínima de producto.

Paso 4: baño e higiene general

El cuidado de patas también depende del estado general de la piel. Durante el baño, el Shampoo & Acondicionador Purrs&Barks ayuda a limpiar sin necesidad de usar jabones agresivos o productos humanos que pueden alterar la barrera cutánea.

Los productos humanos, shampoos  para mascotas enfocados únicamente en limpiar y dar olor, alcoholes fuertes, detergentes domésticos, desinfectantes de piso, cloro o fragancias no formuladas para mascotas pueden irritar la piel de las patas, especialmente cuando el animal luego se lame.

Cuándo NO manejarlo solo en casa

El cuidado preventivo es valioso, pero hay situaciones que requieren veterinario.

Consulta si ves:

  • cojera;
  • dolor al tocar;
  • sangrado;
  • grietas profundas;
  • secreción;
  • pus;
  • mal olor intenso;
  • inflamación entre los dedos;
  • lamido persistente;
  • cambio de color de la almohadilla;
  • ampollas o quemaduras;
  • uñas encarnadas;
  • pérdida de pelo entre dedos;
  • en gatos: almohadillas hinchadas, blandas, moradas o ulceradas.

Estos signos pueden estar relacionados con infecciones, alergias, cuerpos extraños, quemaduras, trauma, enfermedades inmunomediadas o pododermatitis.

Mitos frecuentes sobre el cuidado de patas

“Si le pongo bálsamo, se le ablandan las patas”

No si se usa correctamente. Una capa delgada de un producto adecuado no busca volver la almohadilla frágil, sino ayudar a mantener elasticidad y reducir resequedad. La piel resistente no debe estar quebrada.

“Las patas se cuidan solas”

Las patas están diseñadas para resistir, pero viven en contacto directo con el ambiente. Cemento, calor, humedad, químicos, saliva y fricción pueden alterar la piel.

“Si se lame las patas es porque se está limpiando”

Puede ser limpieza normal, pero si el lamido es repetitivo, intenso o causa manchas, enrojecimiento o mal olor, puede indicar molestia dermatológica.

“A los gatos no hay que revisarles las patas”

Sí hay que revisarlas, especialmente en gatos mayores, gatos con sobrepeso, gatos indoor con uñas largas o gatos que han reducido su actividad.

Rutina rápida recomendada

Después del paseo:

  1. Revisar almohadillas y espacios interdigitales.
  2. Limpiar con Limpiador & Desinfectante si hay suciedad, humedad, saliva o contacto con superficies contaminadas.
  3. Secar muy bien.
  4. Aplicar una capa fina de Bálsamo Restaurador si hay resequedad, fricción frecuente o exposición a superficies duras.

Una vez por semana:

  1. Revisar uñas.
  2. Observar olor, color y textura.
  3. Evaluar si hay lamido excesivo.
  4. Hacer mantenimiento con bálsamo si las almohadillas están ásperas.

Conclusión

Cuidar las patas de perros y gatos no es un lujo ni una moda estética. Es una práctica preventiva de salud y bienestar.

Las almohadillas son estructuras especializadas que cargan peso, absorben impacto, dan tracción, perciben el entorno y protegen frente al suelo. Pero, como toda piel, necesitan una barrera cutánea funcional.

Una rutina adecuada de inspección, limpieza, secado e hidratación ayuda a mantener las patas más cómodas, flexibles y protegidas frente a las exigencias del día a día.

En Purrs&Barks creemos que el cuidado empieza antes de que aparezca el problema. Por eso, el Bálsamo Restaurador no es solo para reparar zonas resecas: también es una herramienta preventiva para cuidar almohadillas, nariz y codos antes de que la resequedad sea visible.

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